Niveles de ansiedad

Niveles De Ansiedad. En este articulo te los mostramos

Los Niveles de ansiedad es un tema tan complejo como pueden serlo los trastornos mentales, hablamos de enfermedades que nunca dejan de ser objeto de investigación y que terminan siendo alteradas por muchos factores de nuestra vida. Desde nuestra crianza, pasando por el autoestima de la persona y abarcando temas como el Bullying escolar o la sobreexposición a dispositivos móviles, son muchos los elementos modernos que pueden crear o fortalecer la ansiedad, algunas veces llegando al punto en que se considere una enfermedad.

Es conveniente aclarar que no siempre se toca el tema de la ansiedad como una enfermedad, justamente por eso se clasifica en distintos niveles y, de acuerdo a la manifestación de estos niveles, a la frecuencia de dichas manifestaciones, es cuando un especialista puede evaluar el caso y determinar a ciencia cierta si estamos o no ante un caso real de la ansiedad como trastorno mental.

A nivel familiar, la afectación que sufre una familia también variará de acuerdo a las distintas etapas de ansiedad que manifieste el paciente. Una vez más es válido aclarar que la ansiedad siempre está presente en el día a día de todas las familias, nos ponemos ansiosos cuando perdemos las llaves o cuando estamos retrasados con un pago, pero ciertos síntomas nos dan a entender que el paciente puede estar alcanzando el nivel de trastorno mental.re...

Síntomas de los distintos niveles de ansiedad

Niveles de ansiedad

Niveles de ansiedad

Dentro de los síntomas que identifican los distintos grados de ansiedad, podemos diferenciar los que se relacionan con la enfermedad vista de un modo general, donde se toma en cuenta la enfermedad como patología o como ansiedad normal y los síntomas de los niveles que se manejan dentro de lo que ya se considera un trastorno mental, diagnosticado por un profesional y con un tratamiento según el caso.

Al igual que todos los trastornos mentales, es importante que la ansiedad sea identificada y diagnosticada a tiempo, ya que los tratamientos y terapias que se utilizan para tratar la enfermedad requieren la colaboración y comprensión del núcleo familiar. Más que una recomendación, es prácticamente una norma que los familiares del enfermo se incorporen en la terapia necesaria, sobre todo cuando se trate de trastornos mentales como la ansiedad.

Ante la presencia de algunos de los síntomas que mostramos a continuación, es conveniente que los familiares o cercanos del paciente se encarguen de que reciba la ayuda profesional necesaria, los trastornos mentales son más delicados en muchos aspectos, que los trastornos físicos y requieren el mismo cuidado y atención de parte de profesionales en la materia.

Ansiedad Patológica y Ansiedad “normal”

En primer lugar conviene tocar esta primera calificación, que se corresponde a su vez con distintos tipos de ansiedad. La ansiedad normal nace de situaciones reales (a diferencia de algunos tipos de ansiedad patológica) y su intensidad obedece a la gravedad real de la situación. En este caso, los niveles de ansiedad podrían ser desde los más suaves hasta los más intensos, ya que obedecerá a la situación que esté pasando la persona.

La ansiedad patológica, por su parte, no obedece por norma a la situación que la persona está enfrentando a ese momento. Conociéndose casos de fobias, por ejemplo, que causan problemas graves de ansiedad e incluso pánico, en el paciente. Los síntomas pueden ser variados pero hay que tomar en cuenta lo señalado, al tratarse de ansiedad patológica, no existe garantía alguna de que los síntomas se correspondan con situación real alguna.

Síntomas en la etapa de ansiedad patológica

En razón de la correspondencia o parecido entre algunos tipos de ansiedad, niveles y síntomas de los mismos pueden abarcar varias de las definiciones de esta clasificación. Algunos síntomas, por ser básicos en toda manifestación de ansiedad, solo nos permiten corroborar la existencia del problema, más no así el nivel o tipo de ansiedad. Tal es el caso de la falta de concentración, presente como síntoma de la ansiedad generalizada lo mismo que en casos graves como el pánico o el estrés postraumático.

En un primer nivel “suave” de ansiedad, nos encontramos con la ansiedad social, ansiedad generalizada y ansiedad por separación, con síntomas como la inhibición del paciente, poca comunicación, nervios evidentes, nula capacidad de mantener la mirada ante otra persona, incomodidad en el espacio físico donde se encuentre y falta de concentración. Siempre es recomendable revisar la dieta del paciente y el posible uso de sustancias químicas para descartar alguna reacción secundaria a dicho consumo.

En un nivel intermedio podemos ubicar trastornos como la fobia y el trastorno obsesivo compulsivo que, si bien en casos extremos podría llegar a representar un grave problema para el paciente y su entorno, normalmente se limita a una serie de síntomas como los nervios ante aquello que genera la ansiedad (ambos casos son focalizados).

A unos grados de ansiedad  altos, nos topamos con el pánico y el estrés postraumático, casos fuertes de ansiedad donde los síntomas abarcan características que afectan la vida del paciente, llegando a casos de agresión, en medio del desespero, a otras personas o peor aún, a atentar contra su propia salud y su vida. Ante estos síntomas es obligatorio buscar rápidamente ayuda profesional para el paciente.

Tratamiento para los distintos niveles de ansiedad

Niveles de ansiedad

Tratamiento para distintos niveles de ansiedad

Conociendo y reconociendo la existencia de distintos tipos de ansiedad, es claro que existen distintos tratamientos. A su vez, la amplitud que abarcan estos niveles hace que los tratamientos también abarquen distintos enfoques según sea el caso o intensidad del trastorno. La primera gran diferencia se basa en la diferencia entre la ansiedad normal y la ansiedad patológica, recordemos que la patología representa el nivel en que el problema requiere atención profesional, la otra se puede tratar incluso con consejos y algo de paciencia en casa.

En el caso de la ansiedad patológica también requerirá diferentes tratamientos según sea el caso específico, el tipo de ansiedad que presente el paciente e incluso la posible relación o conexión con otras enfermedades, cuando es el caso de que el paciente tiene otros problemas conectados con la ansiedad, tales como el consumo de drogas o alcohol, lo recomendable es que el tratamiento abarque la amplitud del problema y no se centre solo en la ansiedad, que vendría a ser una de las consecuencias del mismo.

Si por el contrario, el paciente no presenta problemas en paralelo que se relacionen con el trastorno de ansiedad, bien como causa o consecuencia del mismo, puede atacarse de frente el problema con los tratamientos tradicionales para el mismo más los métodos modernos de terapia que garantizan (algunos) la inclusión de la familia como parte importante de la solución para la enfermedad.

Síntomas de ansiedad leve a moderada

La ansiedad influye en personas con distintos niveles de intensidad, tanto biológica como subjetivamente. Es posible que algunas personas tengan ansiedad severa que incapacite a la persona y deban ser atendidas inmediatamente. Otros podrían experimentar ansiedad moderada que tiene un efecto drástico en sus vidas, pero aún pueden ser capaces de vivir su vida diaria. Otras personas pueden tener ansiedad leve que pueden ser manejadas fácilmente por ellos; sin embargo, causa estrés en su vida cotidiana.

Síntomas de ansiedad leve

  • La ansiedad leve es habitual en la vida cotidiana. Una persona puede sentir estos grados de ansiedad cuando espera una revisión de desempeño laboral o si se pierde en una nueva ciudad. Los síntomas pueden incluir inquietud, irritabilidad, palmas sudorosas y aumento de los sentidos.

  • La ansiedad leve es a veces motivadora, lo que quiere decir que le ayuda a concentrarse en resolver el desafío que enfrenta. Por ejemplo, si se pierde en un lugar nuevo, puede encontrar un lugar seguro para pedir direcciones. Una vez que esté orientada, es posible que su ansiedad se desvanezca rápidamente. Esto es típico de la ansiedad leve y situacional.

  • La ansiedad leve se podría comparar con la moderada, aparte del hecho que rara vez o nunca llega a esa etapa de ser verdaderamente debilitante. Puede ser considerada como una irritación que no puede ser controlada, indicando la necesidad de ayuda.

  • La ansiedad leve puede ser controlada por las personas sin necesitar métodos de afrontamiento. La ansiedad no desaparece con facilidad, pero las personas afectadas pueden continuar viviendo su vida diaria sin preocupaciones ni estrés. Las personas con ansiedad leve pueden descubrir actividades divertidas y pasatiempos, disfrutar socializando y tener una perspectiva positiva sobre el futuro.

Algunos de los síntomas comunes de la ansiedad leve se enumeran a continuación:

  • Es posible que la persona sienta náuseas, nerviosismo, sudoración o temblores, pero ninguno de ellos es abrumador.

  • Las personas pueden preocuparse continuamente, pero estas preocupaciones pueden fácilmente ser ignoradas por ellas.

  • La ansiedad no causa ataques de pánico, etc. en personas con ansiedad leve; nunca llega a un estado en el que la ansiedad se convierte en miedo en sí misma.

Ansiedad moderada

A unos intensidad de ansiedad moderada, es posible que la persona se concentre exclusivamente en la situación estresante que enfrenta e ignore otras tareas. Por ejemplo, la persona ha llevado a un menor al patio de recreo y lo ha perdido de su vista. Usted puede presentar latidos cardíacos más acelerados, boca seca, sudoración y dolor de estómago o náuseas. Su habla puede ser rápida y aguda, y los movimientos de la mano y el brazo probablemente son más exagerados. Los hábitos nerviosos, como morderse las uñas o retorcerse las manos, son comunes. Su enfoque único es probablemente donde el niño podría estar. Una vez que lo encuentras jugando con otros niños, sus síntomas desaparecen.

Ansiedad leve – moderada

Dentro de lo que se considera ansiedad leve – moderada se encuentran los trastornos cuyas consecuencias no afectan de manera radical (salvo excepciones) la vida diaria del paciente. Los tratamientos para este tipo de ansiedad normalmente van desde terapias grupales hasta tratamientos naturales, entendiendo la importancia de una alimentación adecuada y también terapias de relajación para controlar los nervios, ya que la ansiedad leve normalmente no tiene causas profundas que la ocasionen.

En nuestros días se ha dado mayor trascendencia a la inclusión de la familia del paciente dentro de la terapia, entendiendo que es la mejor manera de asegurar el acompañamiento y comprensión necesaria en el hogar para aquella persona que sufre de trastorno de ansiedad. Esta terapia ha demostrado una alta efectividad tanto en los resultados como en el tiempo de mejora para el paciente.

Altos niveles de ansiedad

Cuando la persona manifiesta intensidad de ansiedad altas, es recomendable que el tratamiento vaya más allá de terapia grupal o familiar, aún cuando debe seguir usando del beneficio de estos mecanismos. Para algunos casos específicos incluso se recomiendan calmantes, siempre bajo prescripción médica para evitar que el uso de químicos en el tratamiento empeore el problema y/o cree dependencia a tales fármacos.

Hay tratamientos más específicos, con especialistas, para casos o manifestaciones de ansiedad como el pánico o las fobias que se presentan de manera aguda, en ocasiones, solo para pacientes muy graves, la medicación puede ser con antidepresivos fuertes e internar al paciente para evitar que se lastime a sí mismo o a los demás. Algunos casos de ansiedad conllevan a la paranoia, los trastornos mentales suelen interconectarse unos con otros y a veces, si no se controlan, desencadenar en problemas graves para el paciente y la familia.

Ansiedad en la tercera edad

En razón de las muchas dolencias y trastornos mentales que pueden afectar a las personas en su tercera edad, los síntomas de ansiedad muchas veces son pasados por alto, esto ocasiona que el problema, lógicamente, empeore. Los requerimientos asistenciales para estos casos van más allá de lo monetario, el paciente tiene que tener a su alrededor gente dispuesta a pasar horas enteras a su lado, mirándole y atendiéndole con comprensión y paciencia. Los pacientes a esta edad necesitan a su familia más que nunca. Los síntomas de ansiedad más frecuentes en los ancianos son:

  • Miedo: No es normal de ninguna manera que de pronto una adulto mayor no quiera visitar lugares que antes frecuentaba. Suele ocurrir que por solo un accidente ocasional, terminen con tal trauma que la ansiedad hace presa en ellos y prefieren no salir de casa, hay que ayudarles a superar estos problemas y que venzan al miedo y la ansiedad.

  • Respiración agitada: Como se ha explicado, algunos síntomas se confunden con los de otros trastornos mentales o físicos en esta edad, el caso de la respiración agitada será muy fácil de confundir pues el cansancio es hasta cierto punto natural en las personas de edad avanzada, la clave es ir a la causa real del síntoma. Si el paciente no tiene problemas del corazón o no sufre algún malestar físico evidente, podemos estar ante un cuadro de ansiedad.

  • Depresión: Una cosa lleva a la otra, a veces se toma erróneamente la actitud de ignorar a una persona mayor que evidentemente tiene problemas de ansiedad, ello da paso a la depresión que, como en un círculo, viene a fortalecer el problema de la ansiedad. Cada síntoma, por minúsculo que nos parezca, debe ser tomado en cuenta e ir al origen y causa de dicho síntoma, atender el problema a tiempo con un diagnóstico profesional es la clave.

El tratamiento psicológico es clave

Más allá del lógico, necesario muchas veces, uso de químicos para controlar los efectos de la ansiedad, sobre todo en casos extremos, hoy en día es una realidad que es en el tratamiento psicológico donde reside la clave para superar el trastorno de ansiedad. La terapia cognitiva-conductual, el entrenamiento en relajación, la terapia cognitiva y la terapia de apoyo (muy importante), tienen bases reales para confirmar que son muy eficaces al momento de tratar problemas de ansiedad.

En el caso de las terapias cognitivo-conductuales, no solo han demostrado ser un factor muy eficaz en la lucha contra la ansiedad, también ha quedado claro su efecto beneficioso sobre los síntomas depresivos que acompañan con frecuencia estos cuadros. El entrenamiento en relajación, por otra parte, suele ser muy eficaz, pero necesita darle tiempo al paciente para que se empiecen a notar cambios con este tratamiento.

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