Ansiedad y miedos

Ansiedad y miedo. El verdadero significado

Ansiedad y miedo. Las personas que sufren de problemas de ansiedad también se ven acechadas por otro inconveniente que les impide disfrutar de su vida a total plenitud, se trata del miedo intenso. Pero a la vez la ansiedad se caracteriza como un cúmulo de angustias y miedos, por lo que ambos términos siempre estarán ampliamente ligados uno con el otro.

Los individuos en esta condición además están en constante estado de alerta porque los pensamientos amenazantes, paranoicos, y de constante peligro, los hacen sentir incomodos consigo mismos y con aquellos que les rodean.

Pero hay que saber diferenciar el mero y racional miedo de la ansiedad, así como la relación tan estrecha que tienen estos dos factores en la superación de los problemas emocionales; para conocer el modo más adecuado de superarlo, porque sin tener la información adecuada, esto nunca será posible.

El verdadero significado tras la ansiedad y el miedo

Ansiedad y miedo

Ansiedad y miedos

Tener ansiedad representa vivir en un estado de miedo constante a toda hora del día y de la noche. Para tratar el estrés o ansiedad se necesita de mucho tiempo y dedicación, además de seguir las indicaciones adecuadas para su mejoramiento.

Por ello, al emplear las palabas ansiedad o miedo ¿realmente se está consciente de las implicaciones que traen consigo? ¿por qué se produce la ansiedad? O ¿por qué se produce el miedo? Por igual preguntas relacionadas a las diferencias entre tener un miedo “normal” al ser robados en un callejón oscuro, o el miedo a hablar con un desconocido.

Para entender la situación de una persona, es importante saber diferenciar entre esas reacciones que serían catalogadas como comunes, y también de esas que serían tachadas como anormales. Tampoco hay que minimizar algunos síntomas, como maximizar otros tantos, debido a que en la correcta e imparcial percepción estará la verdadera respuesta.

¿Cuándo una persona sufre de ansiedad y miedo?

Entender la ansiedad y miedo, es comprender al mismo tiempo lo que implica ser un humano, puesto que el miedo es una de las emociones básicas principales del hombre. Por medio de esta emoción adaptativa, se puede reaccionar ante los peligros a su alrededor.

El miedo aparece cuando se siente alguna amenaza, ya sea real (gracias a la percepción), o irreal (por medio de la interpretación), pero en ambos casos, el miedo aparece nada más que para defender el bienestar de la persona.  Y aunque la amenaza resulte siendo verdadera o falsa, este sentimiento es capaz de iniciar un comportamiento de emergencia.

Muchas veces, el miedo será pasajero, y no debería estar presente en la cotidianidad de la vida, por lo que no debería tampoco representar un problema. La sensación del miedo es tomada en conciencia por la corteza prefrontal, y está sujeta a la pérdida y la inmediatez.

El cómo un individuo actuará frente al miedo dependerá en sí de las creencias y aprendizaje que haya tenido como tal. Bien se podría afrontar el peligro (activa) o huir del peligro (pasiva), estas actitudes dependerán de las habilidades para la regulación de este sentimiento. No saber o poder regular el miedo traerá consecuencias como la angustia y ansiedad.

¿Cuándo se sufre y cuáles son los síntomas de la ansiedad?

Qué es la ansiedad y sus síntomas, la respuesta a esto está en que la ansiedad se manifiesta en la angustia o miedo que se siente ante situaciones estresantes, cuando se trata de estados de ansiedad pasajeras, sin embargo, cuando los mismos son recurrentes o sin un motivo fuerte detrás, la ansiedad pasa a ser un trastorno.

Sus síntomas como lo son la sudoración excesiva, la falta de sueño y la tensión muscular, son capaces de incomodar e interrumpir la cotidianidad de los individuos que sufren de ella. Los  problemas de estrés y ansiedad se encuentran relacionados con el pensamiento de que algo va a ocurrir. Y ese algo, será negativo o perjudicial.

Convirtiéndola así en  una respuesta incapacitante o adaptativa. Porque una de sus funciones es precisamente, hacer actuar al cuerpo ante la expectativa de un posible peligro. Pero todo ello, muchas veces pasando por alto lo que imparcialmente resulte neutro o correcto, porque la percepción individual entrará en juego.

Cabe destacar que entre las causas de nerviosismo y ansiedad están muchas como lo son las rutinas de trabajo, estudios, compromisos sociales, fechas límite de entrega, así como conflictos familiares, despidos, renuncias, el nacimiento de alguien o la muerte de alguien, así como hechos traumáticos como accidentes mortales.

La diferencia entre la ansiedad y el miedo

La ansiedad y miedo, aunque poseen una amplia relación y similitud, se puede afirmar que no se trata de la misma condición, puesto que sus definiciones y formas de actuar en el organismo difieren una de la otra en importantes puntos a destacar.

La clara diferencia entre los problemas nerviosos ansiedad y el miedo, recae en la certeza del estímulo. Mientras que en el miedo se trata de la presencia de un estímulo definido e irrefutable, en el caso de la ansiedad se trata de un estímulo confuso e impreciso, debido a que la preocupación que ocurre se debe a supuestos efectos negativos del futuro.

Es decir, la angustia está allí presente por hechos que todavía no han ocurrido, y el negativismo afecta gravemente lo que es la salud mental de la persona. El miedo está allí en situaciones que se desencadenaran  inminentemente, mientras que la ansiedad no.

Y aunque ambas respuestas estén en la posibilidad de ser normales, una vez se presenten con tanta intensidad que sobrepasen el umbral de la tolerancia, y que la percepción del control se vea sin función, hay que reconocerle y tomar acciones sobre esto lo más rápido posible.

Claves para aprender a superar la ansiedad y el miedo

Ansiedad y miedo

Aprender a superar la ansiedad y miedos

La ansiedad y miedo pueden manifestarse tanto en la conducta como el cuerpo de quien la sufra, pero ambos comparten el mismo estado emocional, el de amenaza y peligro. Además de otros sentimientos como lo son la vulnerabilidad.

Y aunque existan una gran variedad de técnicas para controlar la ansiedad, todo debe iniciar con la correcta mentalidad. Si se tiene una mentalidad que ayude a superar las circunstancias adversas, los resultados positivos pueden ser posibles.

Convertir los pensamientos negativos en positivos

Entre la ansiedad y síntomas, el negativismo es algo infaltable por lo que intentar colocarle un fin es indispensable en el camino de la cura ansiedad. Los pensamientos negativos son muy variados, e inclusive algunos pueden ser disfrazados como neutrales, como por ejemplo: “puede que no salga bien en esta entrevista porque tengo un mal currículo”.

Si se está pensando de manera constante en cosas negativas, el sistema de alarma del organismo también estará activado para la confrontación del peligro. Y así, ya el negativismo no estará solo en la mente, sino en el cuerpo que percibirá la tensión, y por ende se sentirá igual de mal.

Por ello el cambiar estos a positivos, es la tarea fundamental de los psicólogos. Se debe aprender a identificar aquellos pensamientos que sean negativos, los cuales tienden a ser automáticos y poco conscientes, para así contrarrestarlo de una vez.

Una buena idea para ello está en escribir en papel esos pensamientos negativos, y de seguido, hay que escribir pensamientos racionales acerca de esa situación, bajo el mayor esfuerzo posible por ser racional. Después, se pueden leer en voz alta las ideas positivas y realistas cuantas veces sea necesario.

La meta no es eliminar la ansiedad, sino aceptarla

Los síntomas trastorno ansiedad pueden surgir o empeorar aún más cuando se siente ansiedad de tener ansiedad. Es decir, se siente miedo de sufrir algún trastorno ansioso, por lo que se podría generar una ansiedad secundaria.

Así, la persona tratará de evitar cualquier detonante de su ansiedad, pero esta no es una salida. Para poder superar la ansiedad hay que primero aceptarla. No se trata de “rendirse” sino que se admite el problema y se enfoca la atención a solucionarlo.

Los síntomas deben ser analizados, y posteriormente esas situaciones evitadas, deben ser enfrentadas. Si no se puede enfrentar a todo aquello que cause el miedo, nunca se podrá avanzar. Muchos psicólogos preparan una escala de situaciones desde el menor hasta el mayor grado de ansiedad que puede generar algo, para ir poco a poco exponiéndose a éste.

3 consejos para poder superar el miedo

Es importante  recurrir a los tratamientos naturales para la ansiedad y miedo, porque es estos que se encuentran las soluciones más sencillas a las cuales acudir, sin necesidad de consultar con un profesional. Sin embargo, si las mismas no hacen efecto lo mejor es acudir a uno:

  • La meditación: Las técnicas de meditación y otras prácticas como lo son el Yoga, ayudan en gran medida al control del cuerpo y de la mente, porque precisamente en el saber relajarse y colocar la mente en blanco, está la clave para superar los miedos.
  • Una dieta sana: Llevar un estilo de vida sano es otro consejo indispensable, al comer alimentos ricos en fibras y vitaminas, procesos como la digestión o los hábitos de sueños estarán en óptimas condiciones para el descanso, y el desligue de los miedos.
  • Hablar consigo mismo: Nadie más conoce mejor a una persona, que la propia persona en cuestión, por lo que no es una mala idea el hablar consigo mismo para reconocer los errores y las posibles soluciones a los miedos que tanto le aquejan.

¿Cuánto tiempo falta para superar un miedo?

Para finalizar este interesante post sobre la ansiedad y miedo comentaremos que tanto los miedos como las ansiedades son limitantes graves en la vida común de un individuo de ser recurrentes. No es posible vivir una vida llena de limitantes, y mucho menos con los síntomas tanto físicos como psicológicos de este estado.

Pero se comete un error al estipular acerca de las fechas de superación de éste, porque la verdad es que no existen tiempos definidos debido a que los mismos están ampliamente ligados con el ser y sentir de la persona. Así como con su historial médico. Lo importante es iniciar un proceso sólido y que aunque avance lento, derive en una recuperación total.

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