Tratamiento para la ansiedad

Tratamiento para la ansiedad. Es bien conocido que la ansiedad es una reacción normal y adaptativa del ser humano ante situaciones de estrés, incertidumbre o miedo. Experimentar en carne propia de qué trata específicamente, no es nada fuera de la común, e inclusive no se debe tener temor de sentirla. Y sea cual sea la edad, una crisis de ansiedad puede tocar la puerta de cualquiera.

Sin embargo, sufrir de ella afecta la cotidianidad de la  persona. Algunos síntomas de ansiedad en adultos como lo son las preocupaciones excesivas, sudoración, temblores, falta de aire, sequedad en la boca, fatiga y dificultades para dormir, pueden representar un grave problema, y por lo tanto se debe tratar. Buscar ayuda con ya sea apoyo psicológico o medicación, dependerá de cada individuo y sus condiciones particulares.

Se estima que 1 de cada 10 personas sufre algún episodio de ansiedad aunque sea una vez en su vida. Pero los casos más graves también pueden evitarse antes de que ocurran, con una correcta prevención, que si se analiza no exige de demasiado. Por ejemplo, si se mantiene una rutina de ejercicios de forma regular y al aire libre, ayuda a despejar la mente; además se debe estar alejado de sustancias como la cafeína, teína y drogas.

Los tipos de ansiedad

Tratamiento para la ansiedad

Ansiedda tratamiento

Pero antes de decidir un tratamiento para la ansiedad, es necesario conocer  cuál tipo se está presentando, para así tratarla de la manera más adecuada posible. Esto corresponderá a un profesional de la salud, y por supuesto, cada clasificación tiene ciertas características a las que se debe prestar suma atención.

El primer tipo es el trastorno de ansiedad generalizada, la tensión crónica, sin motivo aparente. Entre los síntomas del trastorno de ansiedad generalizada se encuentra el nerviosismo y preocupación extrema a diario. Con el trastorno de pánico o crisis de pánico,  la angustia surge de forma espontánea, estas crisis son tan fuertes, que la persona hasta puede llegar a creer que morirá.

Por igual, se puede presentar como trastorno fóbico, un temor irracional a un objeto en específico o situación sin ningún tipo de control; y el trastorno obsesivo-compulsivo, que se trata de acciones no voluntarias que la persona no puede dejar de hacer o pensar sin caer en la ansiedad. El trastorno por estrés post-traumático es otro tipo, y se puede identificar por ser secuelas psicológicas desagradables luego de un trauma emocional.

Tratamientos para la ansiedad

¿Cómo se cura la ansiedad? Las respuestas tras esta pregunta son múltiples, y como ya se ha mencionado dependen en gran medida de otra interrogante: ¿cómo se siente una persona con ansiedad? Si sufre de trastorno de pánico o ansiedad generalizada, cada uno de estos tipos tiene un tratamiento para la ansiedad específico, planeado para la rápida recuperación del paciente.

Por lo general, los tratamientos para la ansiedad más populares corresponden a las técnicas psicológicas y  técnicas farmacológicas. Cada una de ellas, a su vez cuenta con diferentes tipos de terapias, ideales y planeadas en particular para adaptarse según  las necesidades del sujeto. Estas son las técnicas más certeras y efectivas:

Técnicas psicológicas

Sigamos tratando el tema sobre tratamientos para la ansiedad.  Una de las mejores opciones para lidiar con los trastornos de este tipo, en el campo de la terapia para ansiedad, se encuentra en precisamente la psicoterapia. La misma ayuda al paciente a descubrir por sí mismo las causas subyacentes desde una nueva perspectiva. Además las habilidades para la afrontación y resolución de problemas, son desarrolladas.

Básicamente a la persona se le brindan las herramientas necesarias para superar el estrés o ansiedad, y ellas mismas son las encargadas de emplearlas al recaer en crisis o episodios. La duración de los tratamientos para la ansiedad  depende por igual de la gravedad del trastorno. Por lo general, en los casos estándares unas 8 o 10 sesiones son suficientes. La cooperación del paciente es una clave elemental en el progreso de la situación.

Todo esto, de parte de un psicólogo autorizado y con la calificación adecuada tanto para diagnosticar como tratar este tipo de condiciones. El profesional también se encargará de alternar las múltiples formas de terapias, terapia cognitiva, terapia conductista o inclusive la incorporación de fármacos; individuales o en grupo. A continuación las más populares:

Técnicas expositivas

La cura para el trastorno de ansiedad puede encontrarse en justamente aquello que lo causa, por más increíble que suene, esto puede ser verdadero con las técnicas expositivas. Al sufrir de ansiedad, no hay nada más normal que el hecho de que la persona huya o evite  las situaciones que les causan malestar.

Como su nombre lo indica, las técnicas expositivas consisten en hacer al paciente enfrentar el origen de su temor, este puede ser por ejemplo, el miedo a volar en avión o el estrés inminente de hablar en público frente a un gran número de oyentes en alguna conferencia de trabajo. A través de exposiciones repetidas, las personas van tomando control sobre lo que sucede a su alrededor.

Desensibilización sistemática

En cambio de la terapia de exposición, esta trata más bien de someter a una situación liegamente amenazante al individual, para ir trabajando lentamente para alcanzar el objetivo final. Esta técnica es frecuentemente aplicada cuando se trata de este estado del hombre, pero más aún en el caso de las fobias.

Su gran característica corresponde a que avanza paso a paso, de menor grado a uno mayor a medida que se progresa con éste. Así, al pasar el tiempo, se podrá desafiar los miedos, crear una sólida confianza y controlar el pánico por completo. En otras palabras consiste en que el afectado esté dispuesto a enfrentarse a sus temores poco a poco.

Reestructuración cognitiva

La orientación psicológica también puede sugerir para la ansiedad, la reestructuración cognitiva, que consiste en la idea que expresa que la forma en la que nos sentimos es como nos comportamos, y respondemos dependiendo de nuestra manera de pensar y razonar. Así, esta técnica lo que hace es intentar modificar los patrones de pensamiento y creencias que son disfuncionales.

Las terapias cognitivas son de las más exitosas y lo mejor de todo es que no necesitan de medicación —aunque se puede realizar en conjunto a este tipo de tratamiento— porque su enfoque radica en cambiar el modo de pensar. Esto no solo funciona para la ansiedad, sino también para la vida misma y las situaciones cotidianas.

Mindfulness

El Mindfulness es una terapia de tercera generación, paras ser específicos, uno de los programas más empleados es el MBCT (Mindfulness-based cognitive therapy) o Terapia Cognitiva basada en Mindfulness. Es decir, un programa que combina la meditación con las habilidades practicas adquiridas de forma cognitiva por terapias. Se interrumpen los patrones de pensamiento que guían a los síntomas de la ansiedad.

Cada vez son más, aquellos que toman al Mindfulness como una filosofía, enfocada en lo que es la autoaceptación, focalizar la atención, reforzar la compasión, y cultivar una mentalidad no enjuiciadora. Tomando en cuenta todo esto, se interpretaría como que los eventos no son los que provocan la ansiedad, sino que la ansiedad es provocada por cómo se afrontan las situaciones detonantes. No se quiere eliminar a la ansiedad, sino aceptarla.

Otros tratamientos para la ansiedad no farmacológicos

  • Técnicas de respiración: Una de las más empleadas y sencillas. Solo basta con que desde su casa, cada día le dedique 30 minutos a esta terapia.

  • Ejercicio: El ejercicio le ayudará a mantener a su cerebro distraído, por esto el motivo que lo aqueja desaparecerá.

  • Realizar las actividades que más le gusten: Ya sea leer, caminar, ir de comprar, nadar, ¡Lo que sea! Lo importante es que haga aquello que le haga verdaderamente feliz y se libre de las preocupaciones.
  • tratamientos para la ansiedad farmacológicos

    Tratamiento para la ansiedad

    Tratamientos farmacológicos

    Dependiendo de la opinión del profesional de la salud, la medicación para ansiedad es otro complemento que puede tener el tratamiento por completo junto a la psicoterapia humanista. Esto se realiza especialmente cuando es una necesidad reducir los síntomas rápidamente. Es importante siempre tener en cuenta, que los fármacos pueden crear adicción, además de intolerancia.

    Por ende, hay que tener sumo cuidado con su consumo, sobre todo con seguir las indicaciones del profesional que las receto. No está bien, reducir la dosis prescrita o aumentarla por creer que los efectos no son lo suficientemente rápidos. Como es evidente, la automedicación no es correcta en ninguna manera. Para tratar la ansiedad por lo general se emplean dos tipos de fármacos: ansiolíticos y antidepresivos.

    Ansiolíticos

    Los ansiolíticos o tranquilizantes menores, son recetados para aliviar la ansiedad. Este es un fármaco psicotrópico que genera la disminución de los síntomas de esta reacción. También puede eliminarlos por completo, siguiendo las indicaciones profesionales. Además, una de sus ventajas es que su uso no produce como efecto secundario sedación o sueño.

    Una muestra de ansiolíticos son las benzodiacepinas, pero su uso a largo plazo puede crear dependencia. Por ello si se desea abandonar su ingesta, debe hacerse gradualmente, y nunca de forma brusca. Otro fármaco eficaz que sirve a muchas personas con ansiedad es la busporina. Este medicamente no produce dependencia física, pero puede tardar dos semanas en surtir efectos, muy distinto a la benzodiacepinas que logra efectos rápido.

    Antidepresivos

    En muchos casos aquellas personas que sufren del Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), pueden desarrollar problemas psiquiátricos como la depresión grave. Y para poder sobrellevar tanto la ansiedad como la depresión, se emplean antidepresivos. Algunos de los antidepresivos más usados son los inhibidores de la monoaminooxidasa, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos.

    Los Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) corresponden a la primera generación de antidepresivos. El medicamento lo que hace es romper los neurotransmisores (seretonina y norepinefrina). Se emplea cuando otros medicamentos no han hecho efecto, debido a que sus efectos secundarios son bastante fuertes. Básicamente es una de las últimas opciones.

    Los inhibidores selectivos de la recaptación (ISRS) de serotonina aumentan el nivel de seretonina en el cerebro, con una forma de proceder diferente a los IMAO. Los ISRS son de los antidepresivos más eficaces, además cuenta con efectos secundarios más leves. Y por último, los antidepresivos tricíclicos (ATC) tienen efectos sobre la norepinefrina, dopamina y en cierta cantidad sobre la acetilcolina y la histamina. Son de los más empleados en tratamientos para la ansiedad.